viernes, 25 de noviembre de 2011

Ebria de satisfacción

Llevo un par de días con una segunda parte de "y la piedra cayó", pero hoy no la escribiré. No la escribiré porque estoy ebria, estoy ebria de ganas de ganas de contemplar el mundo, de vivir la vida cada segunda, ebria de satisfacción, de orgullo por la persona que soy y por la que seré, ebria de sueños, de ambiciones pero sobretodo, tras una noche de viernes, ebria de cerveza. No sonará tan poético como lo anterior, pero no voy a escribir ahora la segunda parte de "y la piedra cayó" por este motivo.

He decidido mi rumbo, el camino que quiero tomar, mis ganas de vivir, pero hoy no lo escribiré. Pulso varias letras, el teclado del ordenador no me responde a lo quiero teclear, pero no es culpa suya, estoy ebria y borro y reescribo. Pero ya era hora de reescribir y borrar y borrar, porque es demasiado tiempo sin llegar a este universo de palabras y oraciones, letras y fonemas, demasiado tiempo sin pasarme por aquí ¿Por qué? No lo sé, quizá un cambio en mi vida ha impulsado que dejase de escribir, mi cambio hacia el estudio y hacia, parcialmente, la buena alumna que duerme pronto y se levanta para ir a clase.

Hoy soy aquella que escribe a las 2.25 de la mañana, que tiene un examen la semana que viene y que comenta para desconocidos sus pensamientos ebrios de madrugada. Hoy soy aquella que ríe y que agradece ser como es.

Porque hoy, en mi camino de vuelta a casa, mi cabeza ha hilado pensamientos que me han conmovido, porque hoy vuelvo a recuperar parte de lo que soy: escritora, política en las discusiones e ideas y gran persona en cualquier aspecto que me proponga. Porque hoy, ebria de cañas y pintas, soy como soy y quizà mañana me arrepienta de escribir lo que escribo. Pero ahora estoy aquí, frente al ordenador, 2.32, intentando recordar para escribir esas palabras que me he dicho a mi misma al bajar la cuesta. Pero que no recuerdo Quizá porque estoy ebria.

Ana Palito, ebria de satisfacción

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