He decidido mi rumbo, el camino que quiero tomar, mis ganas de vivir, pero hoy no lo escribiré. Pulso varias letras, el teclado del ordenador no me responde a lo quiero teclear, pero no es culpa suya, estoy ebria y borro y reescribo. Pero ya era hora de reescribir y borrar y borrar, porque es demasiado tiempo sin llegar a este universo de palabras y oraciones, letras y fonemas, demasiado tiempo sin pasarme por aquí ¿Por qué? No lo sé, quizá un cambio en mi vida ha impulsado que dejase de escribir, mi cambio hacia el estudio y hacia, parcialmente, la buena alumna que duerme pronto y se levanta para ir a clase.
Hoy soy aquella que escribe a las 2.25 de la mañana, que tiene un examen la semana que viene y que comenta para desconocidos sus pensamientos ebrios de madrugada. Hoy soy aquella que ríe y que agradece ser como es.
Porque hoy, en mi camino de vuelta a casa, mi cabeza ha hilado pensamientos que me han conmovido, porque hoy vuelvo a recuperar parte de lo que soy: escritora, política en las discusiones e ideas y gran persona en cualquier aspecto que me proponga. Porque hoy, ebria de cañas y pintas, soy como soy y quizà mañana me arrepienta de escribir lo que escribo. Pero ahora estoy aquí, frente al ordenador, 2.32, intentando recordar para escribir esas palabras que me he dicho a mi misma al bajar la cuesta. Pero que no recuerdo Quizá porque estoy ebria.
Ana Palito, ebria de satisfacción