domingo, 27 de octubre de 2013

No soy independentista porque cada año se mueren 5,6 millones de niños de hambre

     Muchas veces me han preguntado si soy independentista. Si respondiese que no porque cada año se mueren 5,6 millones de niños de hambre en el mundo, parecería una respuesta un tanto extraña conforme a la pregunta que me han hecho, así que voy a intentar explicarlo.

     Hay problemas realmente importantes en el mundo que se tienen que solucionar. La desnutrición infantil, la malaria, los niños soldado, el analfabetismo, las chabolas... A veces pienso demasiado en ello, tanto que cuando algo me preocupa no me lo puedo sacar de la cabeza, intento buscar posibles soluciones, cosas que podría hacer yo mediante algún proyecto y me cabreo, me cabreo con la indiferencia de la gente y no puedo centrarme en las cosas que tengo que hacer porque esos pensamientos no salen de mi cabeza. 

     La gente normalmente no piensa en estas cosas, son felices con su casa, con la comida que echan a perder, con sus ipads y con todas sus necesidades vitales cubiertas. Son, muchas veces, insensibles. Hemos visto tantas cosas en la tele que cuando dicen una cifra, es sólo eso, una cifra. Pero 5,6 millones de niños al año, un niño cada 3 segundos no es sólo una cifra, son vidas de pequeñas personitas que se pierden. Esta realidad nos queda lejos y, por eso, muchas veces la olvidamos o simplemente nos da igual porque somos egoístas y hemos optado por ser indiferentes a todo lo que sea ajeno a nuestro entorno.

     Nos preocupamos por los llamados problemas de rico como "mierda, no tengo wifi" o "jo, esta camiseta no me queda bien" cuando hay problemas mucho más importantes por los que preocuparse. Creo que cuando me vaya a África o a Asia o a Sudamérica estos problemas me darán igual, no creo que me preocupe por si una camiseta me queda me queda bien o por si catalunya se independiza o no. Todo esto me parecerán gilipolleces si se me muere un niño de hambre cada día. Y lo que acabo de escribir no sólo hay que leerlo, hay que imaginarlo. Hay que ponerse en la situación de un médico que está en un proyecto en la otra parte del mundo y con impotencia ve como se mueren pacientes por falta de medios mientras los demás se preocupan por la próxima idiotez que dirá Artur Mas.

     No me gusta la idea de la independencia porque no me gusta la idea de frontera, es más, odio las fronteras. Porque las fronteras generan odios, generan desigualdades sociales y generan la palabra inmigrante ilegal. Ninguna persona es ilegal porque todos somos personas y somos personas del mundo. Si no hubiesen fronteras ni países no se hubiese creado el "tercer mundo" y no morirían tantos niños de hambre y no habrían enfermedades que matan en una mitad del mundo y en otra no. Nosotros decidimos poner fronteras en África y repartirnoslas y encerrar a muchos en un territorio prometiéndoles una vida mejor. Ahora, muchos de sus descendientes se mueren de hambre y los que les prometieron una vida mejor ya no existen.

     No me gustan las fronteras, éstas junto con la avaricia y la codicia del hombre han creado muchas de las situaciones horribles que se viven hoy en día en el mundo.

     Si yo fuera presidenta del mundo, desarrollaría más la consciencia de ciudadano del mundo, para que así la gente se preocupase más de lo que le pasa a otras personas del mundo sin importar de que país son. Solucionaría los problemas realmente importantes y después, me preocuparía por lo demás. 

     Aún así, si yo fuera presidenta del mundo, no pondría otra frontera, sino que las quitaría todas.

domingo, 14 de julio de 2013

Un Juliol que mira enrere

     Normalment pense positivament, a principi de curs, només arrivar a la vila pensava que seria un gran curs, que coneixeria a persones meravelloses i que m'ho passaria molt bé però, definitivament, aquest curs ha superat les meues expectatives.

     La por a que les meues desconegudes companyes de pis no em caiguessin bé ha sigut substituïda per un sentiment de pena al deixar enrere la meua xicoteta familia del C203. El "espere no encontrar a molt empollón sense vida social" ha sigut reemplaçat per el trobe a faltar a aquesta bona gent de la vila, un poquet friki, però sempre divertida i servicial, que es troben repartits per tota la geografia espanyola i no espanyola; que s'han convertit, també, en part de la meua familia. 

     Així, un curs que podia ser normal o pitjor que els anteriors s'ha convertit en un dels millors sinó el millor. Molta gent em pot dir: Barcelona que guay, serà fantàstic viure allà. Sí, en efecte, es fantàstic però no per la ciutat sinó per les xicotetes persones que l'habiten. Xicotetes en quant a edat però no en quant al gran cor que tenen a dintre. Perquè altra de les coses que agraeixo molt d'aquest curs, es haverme encontat a molta bona gent. No és que hagues perdut la confiança en la humanitat ni res d'això però m'ha sorprés, i molt, encontrar tanta bona gent en tan poc espai.

     Per totes aquestes coses i per moltes més, portant només dues setmanes de vacances, moltes voltes se men va el cap pensant en el septembre. En reencontrarme amb els meus companys, en les novatades que farem als de primer, en el nou pis a la vila, en com seràn aquestes festes de la Mercè i en com es desenvoluparà el nou curs.



     Nota: si podeu, marxeu de casa, madureu, coneixeu gent d'altres pobles i enriquiu-vos d'altres cultures. La personalitat es forma per nosaltres mateixos però també per trossets que aporten les persones que passen per la nostra vida.

domingo, 16 de junio de 2013

:)

- Prefiero que me digas estas cosas porque dicen que sonreír alarga la vida y tú me haces sonreír
- Pues nosotros viviremos eternamente, ya lo veras.

jueves, 18 de abril de 2013

La gente ya no escucha la radio

     La gente ya no escucha la radio. Muchos dicen que no hacen programas buenos, que siempre ponen la misma música y otros, ni siquiera se llegaron a familiarizar con ella debido a que la tele siempre ocupó todos los espacios silenciosos de sus casas.

     Sin embargo, en mi casa los espacios silenciosos se llenaban con diversas emisoras según la preferencia de mi madre o de mi padre.

     Cuando iba a primaria, mi madre entraba a mi habitación a las 7.45 de la mañana, radio en mano para despertarme mientras sonaba la melodía "Hoy buenos días con cantueso oro, las buenas tardes con cantueso oro, el sabor natural en cualquier momento especial. Hoy puede ser un gran día con cantueso oro." y yo cuando la escuchaba, sabía que era hora de ponerse en pie.

     Cuando pasé a la ESO, dejé de escuchar esta melodía. Mi madre dejó de entrar radio en mano a mi cuarto para despertarme, pero esta no fue la razón. Pasé a despertarme una hora antes y, al parecer, dicho anuncio sólo sonaba a las ocho menos cuarto. Mi madre dejó de entrar radio en mano porque a las 6.45 el dominio de la radio le corresponde a mi padre, que la transportaba de su cuarto al aseo, del aseo a la cocina y de la cocina al aseo conforme se levantaba, se arreglaba, desayunaba o se lavaba los dientes. Así que cuando me despertaba, la escuchaba al final del pasillo.

     Este año me fui de casa. Podría haber dejado de escuchar la gran variedad de programas, sintonías o locutores que escuchaba con las radios de mi padre. Pero el día que marchaba, a penas una hora antes de coger el tren que me llevaría definitivamente a Barcelona, cuando estaba cerrando mi maleta, mi padre entró en mi cuarto, sujetando la radio entre sus manos y me dijo: "toma, sin tele se puede vivir pero sin radio no" y extendió sus brazos ofreciéndomela. Yo la cogí, la guardé en la maleta y le dí las gracias sonriendo porque sé lo que mi padre valora la radio.

     Pasados los meses, sigo sin tener tele pero sí tengo la radio, al igual que mi padre cuando, con mi misma edad, estudiaba en Valencia.

   

     Mi consejo, cojan una radio, giren la ruedecita y empiecen a descubrir que hay más allá de las cuatro emisoras de siempre.